miércoles, 2 de septiembre de 2015

Gaston Soublette y El Fracaso de La Civilización.




Una persona tan notable y sabia como Gastón Soublette, 
escribe en su Carta al Director del diario "El Mercurio" 
del sábado 20 de agosto pasado, 
que nuestra  civilización occidental ha fracasado, 
porque “hay más de tres mil millones 
de seres humanos que viven en extrema pobreza”.
Tal vez, nuestra civilización no haya fracasado por eso. 

Aunque es un escándalo que casi la mitad de las personas 
vivan todavía en la extrema pobreza material, 
si uno piensa que la humanidad recién empezó a superarla 
después de 5 mil siglos de sufrirla, 
puede darse cuenta del tamaño del desafío que tuvo, 
y aún tiene que superar.

Si hace dos siglos había 100 millones de personas 
que vivían dignamente, 
hoy hay más de 4 mil millones 
que tienen sus necesidades básicas cubiertas. 
Y todavía sigue pendiente salvar 
esa enorme diferencia entre una mitad y la otra. 
Y este ya no es un asunto de economía, sino de ética. 
De cómo vivir felices con lo que está disponible, 
“tratando a los demás, como le gustaría que lo trataran a uno”.

Quizá por eso, el fracaso de nuestra civilización occidental sea, 
que la mayoría de los hombres 
– superada la lucha cotidiana por sobrevivir- 
nos hayamos hundido en la indiferencia 
que nos libra de pensar en los demás, 
y de sentir la urgente necesidad de darles algo 
a cambio de lo que tenemos, 
sean estos recursos materiales o espirituales.

“Solo es rico, el que necesita dar”, había dicho Goethe.

Pero, claro, es muy difícil pensar en el dar algo a los demás, 
si uno es víctima de la enfermedad, el hambre o el frío. 
Y por otro lado, sano, abrigado y con el estómago lleno, 
sumido en el confort, casi nadie piensa en el bien ajeno.

“La belleza”, según Dostoievski, “Salvará al Mundo”.  
Porque es una revelación tan fuerte 
de la sintonía que hay entre las personas 
y el universo más allá desconocido, 
que estremece el duro corazón humano. 
Porque demuestra que nadie puede ser feliz 
encerrado en sí mismo entre riquezas y miserias.

En su novela “Los hermanos Karamazov”
un ateo, pregunta al príncipe Mischkin: 
“¿cómo “salvaría la belleza al mundo?”  
El príncipe no dice nada, 
pero va junto a un joven de 18 años que está agonizando. 
Y se queda con el cuidándolo hasta que muere.

El mundo será salvado hoy y siempre 
mientras ese gesto contra la indiferencia, exista.

un brazo,

Germán